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TAROT
Las ciencias ocultas reconocen al TAROT como una de las más
perfectas formas de interpretación de que podemos valernos, no solo para desentrañar los misterios del "más
allá", sino también los de la vida mundana. Sus raíces son muy remotas y los investigadores que se han
ocupado de él lo ubican en el antiguo Egipto. Si bien las primeras tablillas chinas hacia el año 1120 A.C. consistían
en 32 tablas de marfil que relacionaban el cielo, la tierra, el hombre o su suerte, el TAROT, con sus 78 Arcanos,
forman una piedra angular para analizar e investigar. Como todas las verdades de la naturaleza, esta apreciación
de lo "oculto" deja librado sobre todo a la intuición del buen tarotista el secreto final.
El
conjunto de figuras expresa simbólicamente el trabajo del hombre para llevar a cabo su evolución; es decir, para
llegar a los fines inscriptos en su destino, evolución que le exigirá luchas, esfuerzos, alegrías y sufrimientos,
según vaya de acuerdo o no con las leyes universales.
El TAROT es un vibrador universal y se convierte en fuente de energía mediante la proyección fluídica de nuestro
pensamiento. Al dar la claves simbólicas de las leyes universales que presiden los destinos del hombre, el TAROT,
permite hacer asociaciones de corrientes y, en consecuencia, prever ciertos acontecimientos por analogía o
afinidad.
Cuando el pensamiento no puede expresarse libremente a través de la palabra o de la escritura, se esconde bajo imágenes
y símbolos que solo revelarán su contenido a quienes lo sepan profundizar, y ello explica el porqué de los
misterios del TAROT.
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