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RUNAS

Runa
significa
misterio, aquello que es impenetrable por medios ordinarios, lo recóndito y enigmático, lo muy reservado y
secreto. La palabra alemana asociada es "cuchichear", susurrar algo al oído de alguien en forma de
secreteo.
Este antiguo oráculo de los vikingos, al
igual que de los celtas y otros pueblos, es un sistema práctico de adivinación y exhortación personalizada.
Antiguamente, los pueblos vikingos, consultaban sus decisiones comunitarias o personales, tirando las runas. Este oráculo
se compone de veinticuatro signos o letras rúnicas. Cada una de estas runas porta el secreto de su respuesta,
dentro de un dibujo.
Este alfabeto antiguo propone un auténtico sistema en el que
las relaciones entre las letras descubren senderos evolutivos; esta puerta maravillosa, se abre ante nosotros y nos
convida a una profundización de su significado. La experiencia va confirmando que este significado solo tiene
sentido en el marco de los acontecimientos de la propia existencia.
Tirar las runas es entrar a un tiempo sagrado. Se trata de un
tiempo sin tiempo, que abre y luego cierra un paréntesis frente a las urgencias y requerimientos del afuera, y a
veces, también del adentro. Entrar en ese tiempo particular pide, tanto a la persona que tira como a la que
consulta, poner toda la atención en este encuentro.
Esa dedicación conlleva el compromiso de la presencia.

Entonces, aparece un primer momento de apertura, donde
se instala la necesidad del consultante de orientar una decisión o clarificar una situación. Una vez instalado el
tema, se comienza a elegir las runas y a disponerlas sobre un paño; hecha la tirada sobreviene una especie de
caos... Las runas aparecen aún sin revelarse y el único objetivo del que tira las runas es tolerar el caos y
sostener con fuerza la paciencia, la suya y la del consultante.
Después...
ir comprendiendo, ir desenvolviendo, ir desentrañando el sentido de los trazos y luego, a continuación, ponerse a
" tejer". Ir atando, uniendo, enlazando, ir asociando los símbolos con los acontecimientos que motivaron
la pregunta. Es una tarea de telar: pasar los hilos sobre la urdimbre hasta hacer aparecer el dibujo.
Ese conjunto, esa re-unión que sale a la luz, siempre
asombra y llena de alegría a quien tira las runas... la alegría de poder mirar desde otra óptica.
El destino de la tirada, es poder ir ordenando el caos.
Lograr que unos trazos dibujados en piedra posibiliten estructurar el alivio de un "darse cuenta".
Poner el paréntesis final, tiene que ver con un
agradecimiento. Cerrar ese tiempo sagrado es agradecer por haber comprendido y por tanto haber transformado la óptica
de la circunstancia.
Cerrar este tiempo con toda dedicación amorosa, implica
poder volver a abrirlo en otra instancia. La importancia de este cierre reside en que se conserva allí el tesoro de
haber compartido la intimidad de un secreto.
Y en el final, el compromiso. Tácito pero fuertemente
presente, de mutua fidelidad para impedir la fuga de esa energía y lograr la concentración necesaria para producir
el cambio.
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