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ABORDAJE HOLISTICO
DE LA PSICOLOGIA
Si usted cree que todos los psicólogos nos parecemos a los
dibujados por el humorista Caloi, se equivoca. Porque no todos balbuceamos "ajahhh... ¿y a usted qué le
parece?", sentados a la cabecera del diván donde el paciente desgrana reiteradamente sus recuerdos de
infancia. Como ellos, yo también me he formado en el psicoanálisis, pero no soy una psicoanalista ortodoxa. Esto
significa que prescindo del diván y no soy partidaria de las terapias largas, porque estoy convencida de que una
persona que vive un conflicto que le produce sufrimiento o que le insume gran parte de la energía que podría
depositar en otra cosa, necesita encontrar una salida en un plazo mínimo y razonable. Hoy vivimos en una sociedad
exitista en que todo debe ser rápido, y en que las exigencias son tales que ni siquiera hay tiempo para una depresión
o una crisis prolongada. El timing de los conflictos se ha acelerado junto con el timing social.
Por
eso tomo del psicoanálisis freudiano su base teórica y de la reformulación lacaniana algunos elementos que lo
enriquecen, pero no dudo en recurrir, con una actitud abierta y heterodoxa, a la terapia transaccional y a la
terapia sistémica. Estoy absolutamente convencida de que lo importante
no es jurar fidelidad a una línea o a otra, sino tomar de cada una lo que puede resultarle útil al paciente que
atraviesa una crisis.

Creo
que el sentido práctico no debe estar ausente del terreno de la Psicología y, por eso, no me conformo con mi
formación teórica, sino que en el ejercicio profesional en mi consultorio y en mi experiencia docente me nutro
también de mi vida como hija, esposa, madre y amiga.
No me
enrolo en las filas de los fanáticos de la autoayuda que suponen que basta con querer para poder. Creo que
los mensajes como “tú todo lo puedes” o “todo depende de ti” generan ilusiones de
omnipotencia que, al verse defraudadas por la realidad, producen frustración. La actitud positiva y la fuerza de
voluntad son determinantes para cambiar una situación, pero las posibilidades de cambio no dependen sólo de ellas.
Los factores externos también importan y existen diversos "frenadores" de orden inconsciente que impiden programarse
de manera positiva. Sostener lo contrario sería suponer erróneamente que a través de la sugestión y el
voluntarismo todo es posible. Además, las crisis son fenómenos multicausales, por lo que todo abordaje que no las
considere en su verdadera complejidad tiene pocas posibilidades de resultar exitoso.
Mi
experiencia profesional y personal me indica que podemos tener una actitud más activa ante la vida, no permitiendo
que ésta “nos suceda” como un destino inevitable, sino modelándola como una arcilla que, a pesar de que
siempre oponga resistencia a la presión de nuestras manos, a la larga acabará teniendo nuestra impronta, la forma
particular que hayamos conseguido imprimirle.
Lic. Beatriz Goldberg
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